Recuerdo tu piel sabor a chocolate

Volando por los cielos te encuentras,
volando por los cielos te alejas.
Tu alma se deshizo
y aún de ese viaje no aterrizo.

Todavía me queda la vieja fotografía,
me aferro a aquel momento que acontecía.
Mi sollozo rebusca el jardín del karma
y daría lo que fuera por sentir tu alma.

Concéntrate en el espesor de mi angustia,
entiende que me pusiste en Jaque Mate
y justo cuando el agua se puso turbia
recuerdo tu piel sabor a chocolate.

El sabio

Por ahí uno va viviendo y llevándose del tráfico de la vida, de las señales, de los semáforos… Parando y avanzando. Señales impuestas para el orden de quiénes no saben vivir pero lo disfrazan de órdenes y normas.

Yo conocí un sabio que lo tildaban de loco, pues, no sabía manejar y prefería cruzar la calle con los ojos cerrados. No le preguntaría sus razones la verdad, él me respondería que prefiere avanzar por un camino sin rumbo pero suyo para encontrarse. Por eso no todos llegan donde él llegó, no todos estamos dispuestos a perdernos para encontrarnos. Hay que ser muy valiente para intentar ser feliz, hay que ser muy valiente para cruzar la calle con los ojos cerrados.

Dime si eliges

Dime si eliges,
esperarme o ayudarme a encontrarme.
Dime si tienes esa valentía,
si te atreves a ser tan mártir de curar mis heridas con tus lágrimas.
Dime si eliges perder tu tiempo
si soy tu caso perdido
lo que todos te dicen que olvides.
Dime aún por qué te quedas,
dime si no desesperas.
Que al pasar el tiempo mientras yo crezco y tu envejeces la distancia se hace corta
pero que la paciencia se pierde y que otros se llevan mucho.
Dime si yo curo tu soledad o dime si solo creceré y me tocará agradecerte.
Dime la verdad.
Dime si eliges quedarte
o avisa cuándo te vas.

Nosotros

A color ámbar,
puro bebíamos el ron.
Sentados en un banco creabamos y destruíamos lo existente,
a paso de la ilusión sin esperar el futuro
y el engaño como paciencia y herramienta
pudimos sobrevivir.
Como dos aros unidos oxidados,
hicimos la paz,
unimos dos mundos que no estaban dispuestos a ser o encontrarse.
No fue el hielo que usamos para enfriar el ron,
fueron lágrimas,
no fue el destino que nos unió,
fueron las circunstancias.

El camino

Líneas rectas centrífugas en espiral,
caminos predecibles y sin cambios
que al nacer están trazados por nadie.
Sin valentía a doblar,
con la cobardía a perderse
porque lo fácil es aceptado
y porque lo difícil es marginado.

Dichoso el que se pierde
y quien emprende camino para encontrarse.
Las lágrimas dejan senderos
y perdemos mucho para ganarnos.

Almas que se huyen a sí mismas
y escogen la ceguera,
para estancarse en la indecisión.

¿Dime tú y yo que hacemos
caminando perdidos?
¿Dime ellos dos que hacen felices parados?
O peor aún
¿Dime tú que hacen esos dos,
caminando un camino ya programado?

Sin título

Escuché el estruendo de la porcelana rota,
la vi bailando sobre el desastre.
Cada vez que pisaba me asfixiaba,
cada vez que me veía agonizando bailaba.
Intenté alcanzarla para que parara
le pedí que me mirara.
No bastó por pena mi sufrimiento
pero bastó de sobra su felicidad.
Sin importar que los pedazos me simbolizaran,
sin importar que me vida agonizara,
ella continuó…
No pidió mis últimas palabras,
ella las dio por mí.
Se atrevió a darme un beso en la frente,
y dijo que moriría por mí.

Sin título

Yo apunté al ave que sacrificó al principal,
a sinceridad quién le tocó dar la cara fue una cobarde.
Maestra en la biografia de lo común se describió a sí misma,
blanca porcelana la maldita,
bienvenida al mundo de los muertos
dile a tu amiga de color que te reviva.
Ven que una vez te invité a la vida
patinaste en una pista que otra aprovechó,
pero anda y ve
la muerte de lo común ataca en seguida.